¿Yanquis hablando vasco en la Segunda Guerra Mundial?

"Sagarra eragintza zazpi"

Este fue el mensaje que recibieron los oficiales estadounidenses la madrugada del 7 de agosto de 1942. En contra de lo que uno pueda esperar, todos entendieron fácilmente que se les comunicaba la hora de inicio de la Operación Manzana, las 7 de la mañana. Efectivamente, a las siete en punto daba comienzo el desembarco de miles de soldados estadounidenses en las playas de Tulagi y Guadalcanal. Y con esto, comenzaba también una de las batallas más sangrientas de la Segunda Guerra Mundial: la batalla de Guadalcanal.

Mapa de los desembarcos en Guadalcanal
La guerra entre Estados Unidos y Japón en el Pacífico, fue una guerra eminentemente naval, lo que hacía necesario un buen sistema de comunicaciones. Sin embargo, los japoneses estaban a la espera de cualquier tipo de mensaje que pudiera transmitirse por radio, así que había que idear algún tipo de codificación. Si se comunicaban a través de cualquier sistema lógico o matemático, a los ingenieros nipones les sería muy fácil decodificarlo, así como si empleaban cualquier otro sistema de asimilación de fonemas u otros parecidos... lo ideal era el uso de una lengua existente, pero ¿qué lenguaje sería completamente imposible de traducir entre los japoneses? 

"¡Aiba Patxi! ¡Ostia, pues el euskera, joder!" Debió pensar el teniente coronel del ejército norteamericano Ernesto Carranza, un mejicano de padres vascos. Ahora bien, ¿enseñamos a los estadounidenses a hablar vasco? Aquello habría sido imposible, por lo que Carranza registró a conciencia los barracones antes de plantear su propuesta, y en seguida dio con un total de 110 soldados vascos en las filas estadounidenses, suficientes para llevarlo a cabo.

Carranza era muy respetado en el ejército yanqui, pues ya había participado en la invasión de Alemania, así que su sugerencia fue aprobada, y en seguida, almirantes como Nimitz, Fleicher, Noyes o Mc Cain (sí, el abuelo de quien estáis pensando), comenzaron a recibir mensajes en sus radios del tipo: "Gudari-talde asko 100.000" (las tropas japonesas ascienden a 100.000 hombres) o "lurrepaira idarrepairaindartsuak" (tienen fuertes trincheras y fortificaciones). 

Sin embargo, el euskera no fue el único idioma empleado en la misión. Había que tomar muchas precauciones, no fuera que tropezasen con un japonés de abuelos vascuences. Así que se escogieron otros idiomas y se estableció un calendario de uso de los mismos: lunes, euskera; martes, oswego, miércoles, iroqués; jueves shaishai; viernes, euskera; sábado, clave 2x2, domingo oswego. (El oswego, el iroqués y el shaishai son idiomas de tribus nativas americanas)

Pero volvamos a la acción: los primeros soldados desembarcaron en las playas de Tulagi no habían sido escogidos al azar. Para tal honor, el comandante Fletcher había creído "interesante" que los primeros soldados en desembarcar, dominasen la lengua con que se habían transmitido los mensajes, y, a ser posible, también el español, debido a la amplia presencia de filipinos desplegados en la zona. Y así fue cómo el amigo Carranza acabó entrando en combate con 200 hombres a su mando, de los cuales, unos 110 eran vascos y el resto andaluces. Vascos y andaluces mano a mano luchando por los Estados Unidos de América.

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