Errores de traducción históricos (I): El camello y la aguja

Thamsanqa Jantijie
Mucho se ha hablado acerca del intérprete del funeral de Nelson Mandela, sin embargo, este tipo de problemas en la interpretación y la traducción no son novedad, en realidad son tan antiguos como la propia disciplina traductológica. Unos casos son más absurdos que otros, pero la verdad es que muchos han estado a punto de cambiar el curso de la Historia, otros incluso lo han conseguido, y otros tantos, han cambiado inconscientemente nuestra forma de entender muchas cosas del mundo que nos rodea. 
Sirva pues esta sección de "Errores de traducción históricos", que inauguramos hoy, de homenaje a uno de esos personajes absurdos que tanto nos gustan de la historia más actual: Thamsanqa Jantijie, traductor e intérprete de lengua de signos.

El camello y el ojo de la aguja

Una de las frases que se atribuye a Jesús de Nazaret en la Biblia es: “Yo os aseguro que un rico difícilmente entrará en el Reino de los Cielos. Os lo repito, es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el Reino de los Cielos”. Y ciertamente es difícil que un camello entre por el ojo de una aguja… Pero muchos estudiosos de la Biblia parecen haber encontrado en esta frase un error de traducción del griego “Kamilos” (con i breve), que, en realidad vendría a ser “soga” o “maroma”, de esta manera la comparación tendría mucho más sentido, y no como la primera interpretación que se hizo como “Kamelos”.

Sin embargo el error no aparece corregido en prácticamente ninguna edición, y los sacerdotes católicos siguen citando la frase en sus homilías. Y es que esto se debe a que la mayor parte de la Iglesia se muestra partidaria de reeditar las versiones de la Biblia ya publicadas sin proceder a una revisión de los originales griegos y caldeos.

Pero, añadamos una dificultad: otros estudiosos de la materia citan el “Ojo de la Aguja” en referencia a un accidente geográfico que se da en las tierras que aparecen en la Biblia, y que consiste en un angosto pasadizo entre montañas por el que apenas cabe una persona, y desde luego no cabe un camello, así bien… ¿cuál es el error en realidad?

Quizás no hayamos complicado la cosa lo suficiente… En el Próximo Oriente bíblico, las puertas de las ciudades amuralladas constaban de dos grandes portones y otra puerta de menor tamaño que únicamente permitía el paso de personas, para evitar la entrada de carros y animales de carga mientras los portones permanecían cerrados. ¿Adivináis cómo se denominaba a esta puerta? Efectivamente, “Ojo de Aguja”.

¿Existe o no existe error de traducción entonces? Pueden opinar...

5 comentarios:

  1. Respuestas
    1. ¡Muchas gracias Amaia! Pronto iremos subiendo nuevas entregas de esta serie, por el momento ya tenemos 6. Si se te ocurre alguna que no tengamos, no dudes en decírnoslo ;)

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  2. Muchas gracias, muy interesante :-)

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  3. CAMEELO
    ERA TAMBIENEL NOMBRE DE UNA CUERDA KE EN LA ANTIGUEDAD SE TEJIA CON PELO O PIEL DE CAMELLO

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