Las fuentes o ¿de dónde narices sacáis la información?

Como ya hicimos en la entrada sobre la periodización de la Historia (y continuando con la idea de mostrar todas las armas herramientas del historiador), os traemos otra deliciosa conversación hipotética que los historiadores sufrimos día tras día cuando bajamos a comprar el pan, a tirar la basura, cogemos el bus (ojo, esta es muy real), o salimos de fiesta.
Sí, a veces hacemos esas cosas. Bajar la basura, claro.

Bien, al grano. La escena acontece en un bar de esos con música que en realidad a nadie le gusta pero que alguien decidió que es un buen instrumento para socializar (suponemos que porque hace necesario el acercarse a la oreja del resto de individuos para efectuar la transmisión de información, sea del tipo que sea). Un ser humano demasiado ebrio corre hacia el baño para vomitar, unos cuantos agitan el esqueleto sin ritmo alguno y un historiador se apoya en la barra mientras charla con otro ser de la misma especie.

-Entonces, ¿cómo puede ser que Hitler llegase al poder?
-(el historiador procede a explicarle los factores, causas, elementos y procesos que ayudaron a que se instalase el régimen nazi en Alemania, porque claro, ha venido a eso, no a beberse esa deliciosa, fría y espumosa cerveza). [Nota: no os dejéis engañar, nos encanta esa mierda]. 
Entonces, en ese momento, es cuando el/la individuo/a pregunta:
-¿Y cómo puedes saber eso si no estuviste allí?


Por absurda que parezca, esa conversación (en cualquiera de sus variantes, que son muchas) se produce con más asiduidad de lo necesario para la salud mental de la humanidad.
Pero no nos vamos a rasgar las vestiduras. Hemos venido a explicar de dónde narices sale la información, así que allá vamos.
Punto 1: la información se extrae de las fuentes, así que... ¿qué es una fuente?
Punto 2: fuente histórica es todo "aquel objeto material, instrumento o herramienta, símbolo o discurso intelectual, que procede de la creatividad humana, a cuyo través puede inferirse algo acerca de una determinada situación social en el tiempo".
Espera, espera. Eso significa que una fuente es cualquier cosa.
Exacto, es algo muy amplio y heterogéneo, y no se restringe sólo a libros escritos hace la tira de años (que es en lo que todos pensamos cuando mentamos el lugar del que sale la información histórica). Vamos a intentar aclararlo un poco:
Clasificación de fuentes: encontramos primarias y secundarias; dentro de las primarias, escritas y no escritas, que a su vez se subdividen en documentales (que se subdividen en legales, políticas, estadísticas, numismáticas, privadas...), publicaciones periódicas, obras literarias y científicas y memorias, etc., mientras que las no escritas se dividen en cartográficas, artísticas, objetos de la vida cotidiana, fotográficas, cinematográficas, grabaciones sonoras y fuentes orales.
Y nos hemos saltado más de la mitad.
Además, esta es solo una clasificación entre muchas. No existe una clasificación única de las fuentes, y de hecho las clasificaciones pueden realizar en base a muchos criterios, como el posicional (que sean directas o indirectas), intencional (voluntarias o no voluntarias), cualitativo (material o cultural) o formal-cuantitativo (seriadas o no seriadas).
Menuda pajarraca se ha liado un momento, ¿eh? Venga, vamos a ver si lo aclaramos un poco los conceptos.

Usando el criterio posicional, una fuente es...:
  1. Directa: un tipo (Cicerón) se sienta a escribir sobre algo que ha pasado (Catilina quería liarla) y crea un documento ("La conjuración de Catilina"). Como tiene intención transmitir algo, es una fuente directa.
  2. Indirecta: un señor (un esclavo de Cicerón) está cocinando garum para la cena cuando un incendio le sorprende. La cocina entera se quema y luego hay que reconstruirla. Como les da pereza, quitan los restos más grandes y luego echan tierra sobre las cenizas y la aplastan para volver a construir la cocina. En el proceso, un cuenco queda hecho pedacitos en esa nueva capa de tierra y miles de años después un arqueólogo lo desentierra. Como no había intención de transmitir nada con ese cuenco, pero lo termina haciendo, es una fuente indirecta.
Así podemos seguir un buen rato, pero no queremos aburrir más con clasificaciones, sólo dejar claro que las fuentes son muy variadas y de diversa naturaleza: un discurso, una escultura, el testimonio de un soldado, un periódico...

Ahora vamos a jugar a un juego.
Parecía que había intervenido el propio Marte -si es que las leyes que rigen la actuación divina les permiten mezclarse con hombres- (...), en el ardor del combate se vio a una persona armada, de enorme altura, llevando escalas, pero cuando al día siguiente se pasó revista al ejército, aunque se le buscó con enorme afán, no pudo hallársele.
¿Qué problemas nos ofrecen las fuentes? ¿Dice ese texto la verdad? ¿El discurso es interesado o totalmente imparcial? ¿Cicerón nos cuenta los hechos tal y como sucedieron?
Si aplicamos el sentido común y miramos a nuestro alrededor veremos una serie de cosas: periódicos que dicen la verdad a medias por interés (cuando no mienten), políticos que mienten o callan... 
BIG NEWS!: La gente miente porque le interesa engrandecer su figura, dejar al perdedor en un pozo de mierda (o las dos cosas), porque quiere ganar unas elecciones o vender más ejemplares de periódicos [en nuestro caso podéis estar tranquilos: si mentimos es porque somos idiotas con ideas, ya que aquí no ve un duro ni el tato] [PD: los idiotas con ideas son muy peligrosos].
Ese fragmento de texto que habéis leído arriba pertenece a Amiano Marcelino, un romano del siglo IV que escribió una historia del Imperio Romano desde la llegada de Nerva al trono (96 d. C.) hasta la muerte de Valente en la batalla de Adrianópolis (378). Es uno de los últimos grandes historiadores romanos, nada más y nada menos.
Sin embargo, nos está diciendo que el dios Marte les ayudó en batalla (aunque lo insinúe, ahí lo deja el muy bribón). ¿Fue eso cierto? ¿Hizo Marte de las suyas matando persas y luego sirvió de modelo para cuando Santiago descendió en la batalla de Clavijo para defenestrar las filas musulmanas?
Bueno, podemos afirmar que no. Eso no pasó... y si no... ¡que venga Marte y lo niegue!
Jum... Algún día funcionará y verás tú las risas.
El caso es que lo que nos cuenta no pasó. ¡¡¡Oh, dios!!! ¿Pone eso en tela de juicio todo lo que narra este autor en su obra? Si nos ha mentido una vez... ¡podría volver a hacerlo! ¿Debemos dudar de él?
Pues no, no deb... Perdón, SÍ. DEBEMOS DUDAR.
Pero, pero, pero... habéis dicho que era un gran historiador, una de las mejores fuentes para esta época...
Y así es. No obstante, debemos criticar siempre las fuentes, realizar análisis documental, preguntarnos qué han querido decir, cómo lo han dicho y por qué lo han dicho. Para lograrlo podemos contrastar la información con otras fuentes, podemos estudiar la vida del señor Amiano y descubrir que es afín a la jerarquía senatorial más conservadora y pagana (eso, en parte, explicará su amor por Juliano II el Apóstata)............... BIP BIP BIP. A ver, pongamos orden. Punto por punto, ¿qué problemas plantean las fuentes? Pues, entre otros, tenemos:
-Amplísima variedad: naturalezas diversas: arqueológica, artística, económica, geográfica, filológica...
-Necesidad de formación multidisciplinar (filológica, geográfica, paleográfica...) para acceder a la información. 
-Autenticidad: quién, cuándo, dónde y por qué son las preguntas a realizar.
-Fiabilidad.

Por razones de longitud y aburrimiento nos ceñiremos a la fiabilidad. ¿Qué ha dicho Amiano? ¿Qué narices ha querido decir? Son dos preguntas que parecen nimias, pero son de vital importancia, como Sam en "El Señor de los Anillos": a nadie le importa, pero resuelve todos los entuertos.
En primer lugar tenemos que conocer la lengua usada (o usar traducciones fiables) y el sentido general del texto, no sacar de contexto frases aisladas (como hemos hecho nosotros con este fragmento).
En segundo lugar tenemos que averiguar cómo conoció el autor los hechos relatados. En el caso de Amiano, el buen señor era soldado del ejército romano y se vio implicado en la mayor parte de acciones que narra en su obra (que es mucho más extensa para los años en que él vivió). En algunos casos fue testigo ocular, así que dispondría de información de primerísima mano. En otros casos fue testigo inmediato, es decir, que dispuso de testimonios orales. Y, cuando se centra en periodos anteriores, toma prestado de otros autores, es decir, utiliza otras fuentes.
¿Qué peligros nos acechan? Si bien en los dos primeros casos (testigo ocular e inmediato) la información sería fiable y directa, el filtro del autor puede corromperla. Puede deformar el discurso, preñarlo de comentarios subjetivos, obviar partes o mentir. En el tercer caso, cuando se toma prestado, aparece un nuevo filtro, que casi siempre actuará diluyendo el mensaje inicial o transformándolo.
Tito Livio escribió una historia de Roma desde su fundación (753 a. C.) hasta 292 a. C. Él vivió entre el 59 a. C. y el 17 d. C., y teniendo en cuenta que la historia de Roma en épocas anteriores al siglo IV a. C. se mueve entre las brumas y da pasos agigantados hacia la mitología, pues en fin, tenemos que abrazar al bueno de Livio con reservas, con unas palmaditas en la chepa y ya.
En todos estos casos debemos analizar la cadena de transmisiones: de dónde bebe cada autor, cómo llega la información hasta él.

Pero ¿cómo podemos saber si el autor desfigura los hechos o miente? Analizamos con detalle cada frase, buscando posible motivos, deberemos conocer si el autor tiene motivos para mentir, simpatía por ciertas ideologías, grupos... si altera el discurso para agradar al público o incluso si el autor es vanidoso (Julio César nos ofrece magníficas referencias sobre su valentía en el combate en "De bello Gallico", libro escrito por él mismo y que, no lo dudemos, le sirvió como panfleto propagandístico; dado que no podemos pararnos a analizar casos concretos, aquí os dejamos una entrada de otro blog sobre problemas con las fuentes que tratan la fundación de Cartagena: Errores “trimilenarios”). 
Y, ahora, otra sorpresa: incluso las informaciones falsas revelan información interesante. ¿Por qué ha mentido? Si nos ha mentido es por algo, y ese algo es digno objeto de estudio. ¿Qué significa que Marte aparezca en el texto? Desde luego, no que Marte arrancase un par de cabezas por aquí y ensartase a dos soldados por allá, sino que existen unas creencias determinadas en ese momento que, además, afectan al autor; y nos hablan de los elementos que motivaban a los soldados y del bagaje ideológico y religioso del ejército romano..
Esto es un no parar de giros de guión que ni Michael Bay, ¿eh?



Finalmente, no queremos dejar pasar la oportunidad de destacar las obras de ficción: "El Satiricón", de Petronio, no es una obra de historia, es una novela que, en primera instancia, no nos ofrece más que divertimento. Sin embargo, esta obra es un interesante objeto de estudio que nos acerca al latín vulgar de la época y que describe con precisión satírica la sociedad del momento. Así, una obra literaria es una fuente histórica como otra cualquiera, y ejemplos son todos y hay a puñados: "El Cantar de Roldán", "El Cantar del mio Cid", "El lazarillo de Tormes"... Y ojo, que obras más cercanas nos acercan a su realidad histórica del mismo modo. Por ejemplo, "La guerra interminable", de Joe Haldeman, en primera instancia una novela de ciencia ficción más, tiene como trasfondo y parte del sujeto de al trama a los Estados Unidos de la guerra de Vietman y las repercusiones psicológicas de la misma.

Hasta aquí esta visión general y bastante superficial del asunto. A historiadores les habrá servido de poco (al menos unas risas, ¿no?), pero esperamos que entidades singulares ajenas al estudio de la Historia hayan podido disfrutar una miajica.

REFERENCIAS:

  • Julio Aróstegui, La investigación histórica: teoría y método. Crítica.
  • Amiano Marcelino, Historia. Akal.
  • Para los gifs: http://giphy.com
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1 comentario:

  1. Se le puede dar al asunto un giro de guión más: también aquél que examina y evalúa las fuentes vive inmerso en una paradigma cultural, del mismo modo que en el ejemplo de Cicerón, afectándole necesariamente en su análisis de una fuente concreta.

    Aquí la película: https://www.youtube.com/watch?v=HdFUCOh_y0o

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