Informes de guerra, cabras, conejos y gallos

Durante la II Guerra Mundial, se producían informes, documentos, análisis y dossieres de todos los calibres y niveles. Algunos de ellos un tanto peculiares.
Uno de ellos se escribió cuando los ingleses se enfrentaron con un problema: matar a los japoneses era muy difícil. Bueno, cuando estaban escondidos. Cuando los soldados japoneses se movían resultaban patéticamente vulnerables a los ataques británicos, pero cuando se guarnecían en sus búnkeres, que estaban meticulosamente diseñados, eran casi invulnerables. Eran difíciles de ver y aún más de matar.
Ante este problema, los británicos se decidieron a realizar una serie de experimentos. Un informe marcado como "máximo secreto" de agosto de 1944 habla de esas pruebas, que se realizaron en simulacros de búnkeres japoneses con armas de infantería.
Dentro de los búnkeres, en el papel de los japoneses, había dos gallos, dos cabras y dos conejos. Los conejos eran blancos, "uno de ellos algo atontado y sarnoso", especifica el informe.
Una de las descendientes de Gertrudis, la cabra que
recogía el informe, habló con nosotros.
Tras una descarga de un mortero de dos pulgadas, el documento explica que los animales acabaron cubiertos de polvo pero poco afectados en otros aspectos. "Parecieron levemente sorprendidos pero en otros respectos, aparentemente normales. 
La cabra tosía ligeramente".
Los lanzacohetes antitanque PIAT provocaron que a la cabra le bajara el pulso y la presión sanguínea. En el campo de batalla, sin duda con escasa ayuda del estudio mencionado, se encontró que eran más eficaces las cargas con proyectiles beehive («colmena»), el armamento antitanque o simplemente un soldado de infantería lanzando una granada con una mano mientras con la otra disparaba una metralleta a través de la ranura del búnker.
El sufrimiento de la pobre cabra sirvió de poco.

BIBLIOGRAFÍA
  • HASTINGS, M. (2008). Némesis. La derrota de Japón, 1944-1945. Barcelona. Ed. Crítica.

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