John Adams [SERIE, HBO, 2008] Capítulo 3/7

Tercer capítulo de John Adams, tercera entrada dedicada a esta serie.
Para los que se incorporan nuevos: son solo 7 capítulos, dedicaremos una entrada a cada uno, y después publicaremos una entrada final.
Entradas anteriores:
Primer capítulo: Join or Die
Segundo capítulo: Independence

El capítulo se llama "Don't tread on me"
[Recordad: recomendamos leer la entrada mientras se ve el capítulo en paralelo].


AVISO: SPOILERS

Por otra parte, es evidente, ¿no?

Madre mía qué de nieve. Abigail y John dan un paseo hablando de cosecha y guerra. Lo normal en un matrimonio, vaya.

Escena de cama. Le acaba de soltar la bomba a Abigail: John tiene que ir a Francia como ayudante de Franklin. Parece que a alguien no le ha gustado mucho esa idea.

Tercera escena seguida del matrimonio. Ahora Abigail está convencida del viaje, más que John, de hecho, y le exige que se lleve a su hijo para que vea mundo.

Ya en el barco. Está cayendo la de Dios. Todo se mueve y John está a un pelo de gamba de echar la... No, ya la ha echado.

Siguen en el barco, ahora el mar está tranquilo. Ojito que aparece otro barco. ¡Es inglés! VIVA. El capitán obliga a John a esconderse, se oyen disparos y John vuelve arriba rifle en mano. Catapum, pum, gritos de horror, ese señor ha perdido la pierna. John arrastra al señor hacia la """enfermería""". Sangre. Mucha sangre. Huesos que crujen, le están amputando una pierna. Oh, Dios. La anestesia la llevan bastante mal. Pues ha palmado, sorpresa para nadie. Sin embargo, se oyen gritos de júbilo. Han ganado la batalla.

POS YA HEMOS LLEGAO. Cosas francesas por todas partes. Llevan a John a un palacete donde le espera Franklin. Benjamin está tranquilamente sentado mientras hacen un busto de él mismo y le suelta que los ingleses la han liado un poco en América y eso ha hecho que el tratado con los franceses esté cantado. ¿Por qué Franklin siempre parece irritado con todo el mundo? Que te bañes, John, que los franceses son muy remilgados. John insiste en que hay que darse prisa, y Franklin le dice que esto es Francia, madmoiselle, y cualquiera que se precie es bailarín. Perdón, nos hemos liado.

De verdad que Franklin es un personaje.
Parece que se viste así porque "los franceses se empeñan en ver rústicos a los americanos" y él juega su papel. Ese niño es el hijo de John y está leyendo a Terencio. A TERENCIO.

Versalles. Gente refinada, música refinada, ciervos refinados, petróleo refinado. ¿Cómo vas de francés?, le pregunta Franklin. Parece que no llega ni al B1, así que Franklin le recomienda echarse una amante. Tal cual. Unas mozas les miran sonrientes y este señor suelta "Oh, si volviera a tener 70 otra vez". PERO BUENO.


Chistes ligeros, maquillaje excesivo, decadencia... Todo lo que se puede esperar de un francés. John se mueve como pez en la mierda, pero al final se ha ganado un aplausito.

Cancioncillas ligeras en inglés, franceses agitando la bandera de EEUU (previo pago en el sombrero de Franklin). Esto se está volviendo abstracto.

Bieeeeeen, ya van a ver al rey. Pues ha durado poco la cosa, se ha reído de John por no saber francés y a otra cosa. A lo mejor es por eso que se vengan ahora los estadounidenses de los que no saben inglés.

Ha llegado el momento de la charla seria con el conde de Vergennes, ministro de asuntos exteriores. John le pide barcos, más barcos de los que han enviado. La conversación no acaba muy bien, y John se tiene que ir. Ahora toca encontronazo Franklin-John, el primero le pregunta que si no ha aprendido nada o qué, y el otro responde que no ha roto las cadenas con Gran Bretaña para encadenarse a Francia.

Mientras tanto, en EEUU la señora Adams, junto con miembros del congreso, cena con el líder de la expedición francesa, que flirtea un poco con ella.

Volvemos a Francia. John acaba de recibir una carta desde Filadelfia y se ha enfadado mucho, tanto que va a ver a Franklin, ignora a su secretario cuando le dice que está con sus "experimentos" y pum:


Parece que el congreso le ha pegado la patada a John, dando a Franklin todos los poderes. Y ahí que se marcha John.

Toca Países Bajos. John se enfrenta al soso gobierno de este sitio para intentar ganarlos como aliados con su palabrería, etc. Pero esta gente son banqueros y esas cosas, así que van al grano: ¿Cuánto dinero quieres? Pide diez millones inicialmente. Ojo que John no para de toser. Y patada en la boca que le acaban de dar. Que ellos prestan a quien puede devolverlo, así que puerta.

Mientras descansa en su casita holandesa, lee una proclama leída en el congreso en la que Franklin le dice de todo menos guapo. John tose. Se queja de Franklin. Tose. Y ahora se va a quedar sin hijo porque lo envían a San Petersburgo con un representante americano. Se ha quedado más solo que la una. Tose otra vez.

Escena desagradable incoming. Se oyen moscas, le están desangrando, se queja del congreso, le cae babilla del labio... Se desmayó.

En EEUU Abigail e hijo están algo mejor, con música idílica y eso. Llega un correo con noticias de rendición de ingleses y la llegada de tropas francesas. Todo bien. "Gracias a Dios. Y al general Washington". Al mismo nivel, vaya.

John a lo suyo. Muriéndose o algo. Delira un poquito.

Y fin.
Hasta aquí el tercer capítulo. Recordad que necesitamos un poco de interacción para continuar con este experimento raro. Por favor, comentadnos algo :-).

Si llegamos al séptimo y último capítulo, después publicaremos una entrada algo más seria (no mucho) sobre estos menesteres.

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