Penes que hicieron historia

Sabíais que este día llegaría, y nosotros también, pero no hacíamos más que dar vueltas para evitarlo, hasta que ya ha sido imposible. Ya introdujimos el tema con aquella historia sobre hacer las paces midiéndosela, pero hoy ya ha llegado el día: vamos a hablar de penes. Y diréis “¿esto no es un blog de Historia?” Sí, claro, por eso os proponemos un recorrido histórico para conocer algunos de los penes más célebres de la historia y algunos otros datos falocéntricos curiosos.


Pene, verga, polla, cipote, nabo, nardo, picha, falo, rabo, chorra, pito, carajo...

Los penes de la suerte en Grecia y Roma
Este es Príapo (el de la barba).
Algo que suele llamar mucho la atención a los ajenos a la Historia es el uso que romanos y griegos hacían de los penes, empleándolos como amuletos para atraer la suerte y evitar problemas. Eran frecuentes las esculturas y pinturas que representaban higas y miembros viriles. Pero sin duda, si una imagen es buen ejemplo de esto, es el dios Príapo. Príapo era un dios menor vinculado al mundo de la agricultura y la ganadería, protector de los rebaños y los cultivos. Se le representaba como un hombre con un enorme pene, completamente desproporcionado, en erección perpetua. Por ello, la enfermedad que provoca una erección prolongada y dolorosa recibe el nombre de priapismo. A menudo, con las mismas características, se representaba en Grecia el dios Pan.
No obstante, estas no son las únicas culturas que empleaban el pene como símbolo de buena suerte y fertilidad, en la antigua India encontramos el lingam, y en Egipto encontramos un dios similar a Príapo, el dios Min.

Los penes y la Biblia
En la Biblia encontramos varias historias relacionadas con el miembro viril, pero una de las más curiosas cuenta lo siguiente: un día, el futuro rey David acudió a ver al rey Saúl, pues quería manifestarle al monarca que estaba locamente enamorado de su hija. El rey, al conocer esta noticia, en lugar de pedir la tradicional dote a David, le pidió que le trajese los prepucios de cien filisteos. Saúl sabía que esto era una misión imposible, y es que en realidad su objetivo era hacer caer a David en manos de sus enemigos. Sin embargo, David volvió, y no lo hizo con cien prepucios filisteos, ¡sino con doscientos! De esta manera, Saúl concedió a David la mano de su hija Mical.

Heliogábalo y los rabos de burro
Heliogábalo es uno de esos personajes que volverán a pasar por nuestro blog, pues su gobierno como emperador romano estuvo salpicado por múltiples escándalos y extravagancias. La que relacionamos con la temática de esta entrada es el hecho de que su guardia personal fuera conocida como “los rabos de burro”, ya que sus miembros (ojo) eran reclutados en las termas seleccionando a los mejores dotados. El hecho no es de extrañar sabiendo que Heliogábalo los usaba como algo más que meros guardias.
"¿La última, por favor?"
El pene de Napoleón
Si el dicho es cierto, Napoleón es el mejor ejemplo de que “el tamaño no importa”. Y es que el emperador francés padeció un desorden endocrino que limitó el crecimiento de su pene a 6,6 cms. en erección y 4,2 en reposo según el urólogo John Lattimer. Decimos que el tamaño no importa porque esto no impidió que fue un incansable amante y que gozase de un reconocido éxito entre el público femenino. A la muerte del emperador, el clérigo Vignali ordenó cortar el pene del cadáver, pues nunca perdonó que Napoleón lo acusara a él de impotente en público. Su pene pasó así a ser una reliquia que aún hoy pasa de mano en mano y de subasta en subasta.

Rasputín
"Aquí, con el falo de Rasputín".
Ya hemos hablado alguna vez en este blog sobre Rasputín y su enorme miembro viril, y es que no es para menos. El tamaño de su pene le reportó, según muchos autores, un enorme séquito de amantes al monje ruso. Muchas de estas amantes eran distinguidos miembros de la aristocracia, e incluso algunas pertenecían a la familia real, de hecho se suele señalar que la misma zarina estaba maravillada de “sus poderes” (ya sabes). A la muerte de este, asesinado por los nobles que temían la enorme influencia del monje sobre el imperio, su hija hizo público que su pene, de 40 cm. de largo, había sido cortado durante su asesinato. Los nobles lo habían regalado a una amante del monje, y se le había perdido la pista. En 1969 una parisina los desempolvó e hizo público que lo había conservado en una caja durante años. Una vez demostrado científicamente que el pene en cuestión era el del superdotado ruso, fue vendido al museo erótico de San Petersburgo, donde se conservan unos 28 cm. del mismo. 

Juan Baptista dos Santos
Este era el nombre de un gitano nacido en Faro (Portugal) que pasó a la Historia por unas curiosas deformaciones físicas: en primer lugar, lo más llamativo es que Juan tenía una tercera pierna, y no penséis mal, esta vez no estamos hablando de penes, es que de verdad tenía tres piernas, pero la extra no tenía movilidad ni sensibilidad. En segundo lugar, ahora sí, Juan contaba con dos penes completamente operativos y tres escrotos, dos de ellos con un único testículo, es decir, cuatro testículos en total. Pese a estas rarezas, pudo hacer una vida completamente normal, con relaciones sexuales satisfactorias (suponemos). De hecho se dice de él que mantuvo relaciones con Blanche Dumas, que también tenía la misma deformación (no dos penes, sino tres piernas).

John Wayne Bobbitt y Lorena Bobbitt
El doctor James T. Sehn sostiene una imagen
del fragmento cercenado durante el juicio.
La historia del matrimonio Bobbitt fue muy sonada durante la década de los 90 del siglo pasado: John era un maltratador que, tras pegar una paliza e intentar violar a su mujer completamente borracho, ella, cansada de la situación, cogió un cuchillo y le cercenó el miembro. En la actualidad, Lorena es una activista por los derechos de la mujer y ayuda a mujeres maltratadas desde una ONG. Y diréis, ¿dónde está el absurdo aquí? Pues que el despreciable de John, lejos de arrepentirse de lo que había hecho, se enorgullecía de ello, y, una vez reimplantado el pene tras una operación de 9 horas de duración, protagonizó varias películas porno.

¿Y el pene más famoso?
Muchas webs han tratado de responder a cuál es el pene más famoso de la historia, y se han elaborado muchas encuestas entre las que siempre suele destacar el del David de Miguel Ángel, sin embargo, nos ha llamado especialmente la atención la inclusión en los últimos análisis del pene de Bart Simpson: y es que, aunque Bart ha aparecido desnudo en un sinfín de capítulos de Los Simpson, nunca en más de 20 años de historia de la serie se le había visto el pene, hasta que la autocensura cayó con la publicación de Los Simpson: la película, donde sí que se puede ver.


¿Y tú qué opinas? ¿De qué otros penes deberíamos hablar?


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