Demos gracias al PP

¿Donde está nuestra Le Pen?


















Esta es una pregunta que nos repetimos mucho los ciudadanos, y en Ad Absurdum lo comentamos de vez en cuando con una cerveza en la mano (arma de todo buen analista político español).
En Francia el Frente Nacional recibe manteca desde las dos esquinas del tablero:

"La historia de Europa nos muestra cómo, en el pasado, las crisis se han resuelto con la guerra o con el fascismo", advertía el número dos del Partido de Izquierdas François Delapierre. Anne Hildago, alcaldesa socialista al ayuntamiento de París, afirmó que "el FN es un veneno, un peligro para la República". Jean-François Copé, presidente de la UMP, lo ha descrito como "una formación extremista" y David Assouline, portavoz del PS, lo ha tildado de "partido fascista".
¿Por qué una formación política recibiría tales agasajos? Bueno, ciertamente, porque son, como dice Anne Hidalgo, un veneno político por sus ideales, pero no olvidemos que también tiene que ver con el juego político. Es un enemigo a batir porque crece como la espuma, y las últimas elecciones son un buen ejemplo de ello (para los más despistados: el Partido Socialista se retiró de aquellas regiones en que los conservadores de Sarkozy tenían posibilidades de ganar al Frente Nacional en la segunda vuelta de las elecciones para favorecer al partido conservador).
Ahora bien, ¿qué promete el FN que atrae el voto? A grandes rasgos, estas cosas:
Nacionalismo a ultranza.
Proteccionismo económico.
—Control riguroso de la inmigración.
—Rechazo de los tratados europeos.
Abandono gradual de la moneda única.
—Laicismo militante.
Guerra al comunitarismo, a la globalización y la tiranía de las finanzas...

Si nos permitís la osadía, son las típicas propuestas de gente conservadora y corta de miras surgidas en momentos de crisis, muy al estilo proteccionista americano contra el que un tal Keynes tenía algo que decir, y que tan fáciles son de rebatir pero ante lo que nos encontramos muros de sordera. Ni más ni menos. Una generalización apresurada en toda regla, pero es lo que hay.

La seducción del votante está servida. Pero este fenómeno avanza en toda Europa:
Extraída de La Marea.
En Hungría Viktor Orbán gobierna con dos tercios del parlamento bajo su control, está integrado en el Partido Popular Europeo y suelta importantes perlas como: "No existe un derecho fundamental a una vida mejor" (no ha leído el artículo 22 de la Declaración Universal de Derechos Humanos ni tantos otros), y dispuso las famosas vallas en su frontera para impedir el paso a los refugiados.
Otros 23 escaños están en manos del Jobbik, un partido ultraderechista filofascista que dispone de grupos paramilitares que realizan cazas de gitanos mientras las autoridades miran para otro lado.
En Grecia, Amanecer Dorado ha alcanzado 18 escaños y es tercero en el Parlamento, por delante del Partido Socialista (PASOK). Ojo, hablamos de un partido cuya bandera la de la derecha.

No se salvan Dinamarca, Finlandia o Reino Unido, así que no sólo hablamos de "países periféricos" ni nada similar, aquí también tienen cabida los perfectamente desarrollados.

Ahora bien, ¿qué pasa en España?
Curiosamente, en un proceso contrario al que sigue Europa, los partidos de extrema derecha sufrieron un retroceso en 2011 con respecto al año 2008, coincidiendo con mayoría absoluta del PP.
Falange Española pasó de 14.000 votos en 2008 a sólo 2.898 en 2011. En 2015, eso sí, alcanzaron 7.594. Por su parte, Democracia Nacional perdió más de 10.000 votos en cuatro años para quedarse en 2011 en 1.867 votos. En 2015 recibieron 1.685 votos. El nuevo adalid de este tipo de ideas, VOX, recibió 57.753 votos (0.23% de votos). 
Números insignificantes.
El PP aglutina el voto de la "derechona", puede que por miedo del votante a que el PSOE y otro partidos de izquierda (venga, vamos a considerarlo como tal, no seamos malos) cojan fuerza, puede que por la fidelidad del voto o por la fuerte resistencia del bipartidismo en España.
Mientras tanto, como hemos visto, VOX y otros partidos ultraderechistas no consiguen despegar y reciben un porcentaje marginal del voto.
En Cataluña tenemos un caso ejemplar, ya que partidos como Plataforma per Catalunya, declarados euroescépticos, islamófobos y de extrema derecha, han pasado de 60.142 votos en 2012 en las elecciones regionales a desaparecer en 2015, coincidiendo, casualmente, con el auge de Ciudadanos.
¿Es esto es malo?
Bueno, el PP es un partido fuerte gracias a estos fenómenos, un bloque sólido que resiste pese al desgate de la corrupción, el paro, la crisis económica, y todo lo que se le venga encima.
Pero no hay mal que por bien no venga. El discurso ideológico fascista existe, pervive en cualquier rincón con opiniones radicales sobre la mendicidad, la Seguridad Social, Educación (y lo público en general), la inmigración, los sentimientos nacionalistas o derechos tan básicos como el de huelga. Pero el PP, en cierto sentido, al aglutinar ese voto, lo frena.
Sí, es cierto que el PP realiza algunas políticas agresivas (ahí tenemos el atentado contra la libertad de expresión que es la Ley Mordaza o el atentado educacional de la Ley Wert, entre otros) y a la gente de izquierdas le encanta cebarse (no sin razón) con el PP y tacharlos de fascistas para arriba, pero es difícilmente comparable con los fenómenos europeos, y esto, precisamente, viene dado por algo que se le achaca al PP y al PSOE: la sumisión a Merkel, o más generalmente, a las políticas europeas.
La Unión Europea se equivoca en ocasiones, y no está mal que los estados discrepen, pero la actitud de Mariano Rajoy hacia Merkel ha sido, como poco, sumisa, y eso en cierto sentido es muestra de que algunos elementos de los programas eurófobos y xenófobos no pueden ser llevados a cabo por el PP.
Además, seamos sinceros, el PP es un partido de pusilánimes. Un ejemplo: ¿su campaña contra el matrimonio homosexual en qué ha quedado? Con mayoría absoluta en el Congreso desde 2011 el PP no ha derogado la ley, y los medios que se le caen por la derecha al PP han acusado a Rajoy de "tibio sin principios". Este partido se mueve dentro de unos límites que no quiere traspasar por propio interés político: no quiere espantar mucho al voto de liberal o más "centrado", y más con dos partidos que pegan jugosos mordiscos en los costados de PP y PSOE.
Casi más RT's que votos

El voto extremista no se refleja en partidos que se puedan clasificar de forma clara y contundente como extremistas, sino que se diluyen en el puré de verduras diversas que es el PP. Bien trituradito y pasado por el colador. Quizá por miedo a la izquierda los más radicales del ala derecha decidan ejercer el voto útil y lanzarse con los ojos vendados al oscuro pozo del PP. Al PSOE, mientras tanto, le ha aparecido un partido a la izquierda, y al PP no le ha surgido un VOX poderoso, sino otro más disputando el centro (bueno, o algo así).

También es posible que influya una de esas frases que se escuchan por las calles, que los españoles no somos amigos de los extremos, que somos más calmados que, por ejemplo, los alemanes, y más de uno asegura que es esa frialdad social que llevó a exterminar a millones de personas no se podría dar aquí. Vivan los cuñaos.
Es una opción, pero esto choca frontalmente con otros dichos sobre los españoles, que sí el cainismo y la envidia, que si los dos bandos, las dos Españas y las heridas abiertas. Las contradicciones, en cualquier caso, son un elemento natural al ser humano, que es capaz de absorberlas sin mayores problemas.
De todas formas, dejaremos esas cuestiones de lado.

¿Efectuó el fascismo en España el viraje necesario para despojarse de los símbolos, los discursos y las ideas más rancias? ¿Se reconvirtió de forma efectiva en un partido, el PP, con dejes de derecha radical y algunos tics autoritarios pero adaptados a una base social amplia, una fuerza más moderada capaz de medrar en un régimen más o menos democrático?
El PSOE supo, por su parte, colgar en el perchero el caluroso abrigo del marxismo y conducir al partido al poder. Durante 14 años el PSOE se coció en su jugo en el gobierno, y cuando la palanca cuatripartita de José María Aznar desbancó al PSOE, este era un partido que había completado un camino que lo alejaba de la izquierda a muchos niveles, y el sendero que conducía hasta 2015 le dejaría con un currículum de elementos sociales que utilizar para abanderarse como la izquierda, pero en el plano económico llevaban mucho tiempo actuando en términos de igualdad con el PP, lo que ha dado mucho empuje a Podemos en la izquierda, que ha sabido comprar el voto de manera efectiva.
Al final parece que todo consiste en desembarazarse de siglas o ideas que la población considera como caduca para alcanzar el poder.
La tan ansiada moderación.

PD: nos guardamos nuestra opinión sobre cómo podría canalizarse en España esa sombra que se extiende por Europa, que luego llueven los golpes.

REFERENCIAS:
  • Glayíu, "El Fascismo en auge en toda Europa": http://www.glayiu.org/el-fascismo-en-auge-en-toda-europa.html
  • Juan Manuel Bellver, "¿Quién teme a Marine Le Pen?", en El Mundo: http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/blogoterraqueo/2013/10/13/quien-teme-a-marine-le-pen.html
  • "¿Qué ha ofrecido Marine Le Pen para convencer a los jóvenes franceses?", en El Boletín: http://www.elboletin.com/internacional/98919/que-ofrece-marine-le-pen.html
  • "El auge de la extrema derecha en Europa, por países", en La Marea: http://www.lamarea.com/2014/05/26/resultados-de-la-extrema-derecha-en-europa-por-paises/
  • "La extrema derecha prospera en Europa", en La Marea: http://www.lamarea.com/2013/06/09/el-ascenso-de-la-extrema-derecha-en-europa/
  • "Viktor Orbán: "No existe un derecho fundamental a una vida mejor"", en eldiario.es: http://www.eldiario.es/politica/Orban-dejamos-entrar-inmigrantes-Europa_0_430107124.html

5 comentarios:

  1. Aparte del patriotismo y la condena del aborto, ¿qué parecidos tiene Vox con un partido de extrema derecha?

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    1. De los puntos señalados cumplen unos cuantos en mayor o menos medida.
      —Nacionalismo a ultranza.
      —Control riguroso de la inmigración.
      —Rechazo de los tratados europeos (matizando)
      —Guerra al comunitarismo...
      Si bien no lo expresan de una manera tan clara como el FN, sí que destacan en la lucha contra la inmigración, resaltando la inmigración desde países musulmanes. Ese punto en sí mismo los acerca a estos movimientos, pues hoy en día es el que más destaca de entre todos los planteamientos de la ultraderecha europea.
      De todas maneras, bien es cierto que es una asimilación por comparativa, es decir, ¿qué es lo más parecido que tenemos aquí?: esta gente.

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  2. Yo creo que este efecto es sólo aparentemente incoherente y se puede explicar con facilidad. Lo que hay en España y no hay en el resto de los países de Europa es el recuerdo de un gobierno. De hecho, lo que ocurre en España con la extrema derecha ocurre en los países del Este con el comunismo, y exactamente por la misma razón.

    El hecho de que haya un rechazo sociológico sólido a la extrema derecha entre la población nacida antes de, digamos, 1965, hace que no haya espacio político a la derecha del PP que logre consolidarse. Es exactamente el mismo efecto que se aprecia en el hecho de que España sea un extraño país en el que una persona que blande la bandera de su país, o es un hooligan de la Roja, o es un facha. Hay toda una España sociológica que le tiene (tenemos) tirria a la bandera; es lo que hemos vivido.

    Otra cosa ocurrirá si los indignados actuales, que son mayoritariamente jóvenes, llegan a los taitantos y siguen estando indignados. En un tiempo en el que los que los de esa España sociológica que sabe lo que es ir a un cine corriendo el riesgo de que unos guerrilleros de Cristo Rey te den de hostias a la salida seamos cuatro viejos mal contados o la hayamos palmado, si la indignación permanece, será una indignación fascista, como en cualquier otro lugar de Europa.

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  3. El comentario de @FiloPolitics

    El análisis obvia lo más importante de nuestro país: venimos de una dictadura que, a pesar de tender hacia la moderación mendigando un puesto en la ONU y un lugar en el libre mercado, se alió con los fascismos, se nutrió de falangistas y tradicionalistas y conservó hasta el final todos los rasgos de la ultraderecha, a pesar de que tuvo un marcado perfil tecnócrata y una búsqueda de los mercados que al principio hubiera parecido locura.

    Desde aquí, la imposición de una Unión Europea (que no condenó ni castigó suficientemente la dictadura, no lo olvidemos) llevó a gran parte del gobierno franquista a meterse en la democracia en diversos lugares del espectro ideológico, aunque el grueso duro (Fraga y Arias Navarro) fueran a parar a AP, hoy PP. Los nostálgicos del régimen sufrieron por ver a Carrillo y Dolores Ibarruri en el congreso, y sufrieron muchísmo por ver al PSOE gobernar, pero pocos llegaron a votar a un Blas Piñar que duró una legislatura.

    Desde aquellos tiempos, lo económico siempre fue la prioridad del PP (liberalismo más o menos enmascarado), destacando en una inacción social que resiste por conservar dos fuentes de votantes cada vez más agotadas: tradicionalistas y nacionalcatólicos, que, si bien pudieran decantar su voto hacia formaciones más de derechas, acaban votando al PP cuando sienten que alguien aún más alejado de ellos puede llegar al poder. Para percibir este fenómeno, hay que ir a otras formaciones que tienen más eco- voz- votos en las europeas.

    Es de destacar (y quizás de agradecer) que el CNI se encuentra infiltrado en la ultraderecha (como en otras organizaciones), dividiéndola y separándola lo más posible, al fin y al cabo hoy por hoy puede haber cinco falanges en las listas de partidos, DN, España 2000, MSR y otros tantos que, si bien son peligrosísimos, se encuentran bajo control, lo que garantiza que el voto útil sea un pensamiento que termina actuando de embudo hacia el PP para todos los votos de ultraderecha que simpaticen con alguno de los anteriores.

    No quiero extenderme más, pero poco es de agradecer los guiños y maneras que en efecto sí se han tenido desde el PP (solo hay que ver las coincidencias con Le Pen que Évole le recordaba a Fernández Díaz), quizás nos ha librado de una derecha peor, pero no ha encarnado moderación quien impuso la ley mordaza, un freno a la inmigración con pelotas de goma o diversas leyes en lo social que se alejan de un estado de bienestar europeo, si bien es cierto que por electoralismo traicionan a sus bases, como bien se apuntó, y más allá del ruido, acaban aceptando el matrimonio homosexual (por ejemplo).

    No sé si querer decir tantas cosas me ha hecho no decir nada.

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  4. No sé como acabé aquí, pero ya que estoy aprovecharé para criticar este artículo que mas o menos he leído a grandes rasgos (mucho más al inicio).

    La respuesta a tu pregunta incial es obvia: Sólo hay que dejar pasar un tiempo hasta que salga una igual o mejor.

    Calificas a ideologías enteras (nacionalismo, proteccionismo, etc.) con una ignorancia bastante destacable. Según tú la gente que vota o siquiera tiene esos ideales son directamente cortos de miras. No es extraño en quien tiene una ideología muy señalada como este artículo muestra, menospreciar e insultar directamente a aquellos que tienen o piensan con unas ideas diferentes.

    Este artículo puede tener la intención de parecer imparcial (que lo dudo), pero ya enseguida en el párrafo 12 se delata apoyando la opinión de una correligionaria francesa que insultaba al FN calificándolo de veneno. No hay nada más imparcial. Según usted la gente que vota al FN es nacionalista, proteccionista, a favor del control de la inmigración y rechazan a la UE y la globalización, son un veneno para Francia.

    Con qué libertad e ignorancia se pueden regalar calificaciones a las cosas y a la gente (extrema derecha, homófobo y demás), por otra parte bastante habitual en esta UE podrida y suicida. Hoy en día no hay un partido de extrema en Europa aparte de Amanecer Dorado que recoja votos. Lo que el FN dice no es de extrema derecha, es de centro total. Estas confusiones se producen en España y Francia por haber situado a la izquierda en el centro y a la extrema izquierda como izquierda simplemente.

    El recuerdo a la dictadura no será suficiente, a la hora de convencer a la gente de forma desleal para que no vote a tal o cual. El paro, la corrupción, la invasión de inmigrantes y la debilidad de la UE para resolver los asuntos de la unión, terminarán por crear el caldo de cultivo perfecto para las organizaciones realmente fascistas, como está pasando en Italia dónde hay mucha más gente con buen recuerdo de Mussolini, que españoles de Franco. E incluso en Alemania donde la opresión y la represión de la república alemana es mucho peor que los demás, han surgido organizaciones populares como PEGIDA o partidos como AFD; es más, no recuerdo dónde, leí que era el país con más organizaciones neonazis de largo.

    Un saludo y hasta nunca progresía.

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